Cuando se habla de la buena marcha de la economía latinoamericana debiera especificarse: "exceptuando los países centroamericanos y caribeños".
En la entrevista en Nacion.com que Juan Pablo Arias le hace a Humberto López, Economista Jefe del Banco Mundial (BM) para Centroamérica, éste reflexiona: “Centroamérica, en el 2010, crecía mucho menos que Suramérica, y para el 2011 se sigue esperando una tasa de crecimiento menor que en el sur del continente. Cuando a Asia le va bien, a Centroamérica y el Caribe no les va tan bien, porque somos competidores. La expansión de las exportaciones asiáticas en Estados Unidos está desplazando, en parte, las exportaciones centroamericanas. Por otro lado, las materias primas suben de precio y eso es bueno para Sudamérica pues son productores.
La tasa de crecimiento anual del comercio entre los países centroamericanos desde 1960 al cierre del 2008 promedia 11.7%, al pasar de $30 millones a $6,300 millones.
"La geografía marca el destino", decía frecuentemente Napoleón, y en el caso de Centroamérica es claro que es cierto. Es especial desde el punto de vista comercial, la región es una sola, y en términos de negocios, es imprescindible tener esto en cuenta.
Pese a que la globalización obligó a variadas formas de integración económica privada, subsisten barreras aduaneras y arancelarias.
Las opiniones de expertos en comercio internacional y de los organismos internacionales coinciden en que, para aprovechar realmente los beneficios de los tratados comerciales con economías extraregionales, Centroamérica debe completar la integración económica comenzada hace casi 60 años, cuando el 14 de octubre de 1951 se firmó la Carta de San Salvador, la que originó la Organización de Estados Centroamericanos (Odeca), primera institución integracionista del istmo.
Sardimar y Grupo Calvo están envueltas en una disputa sobre aranceles, generada por la aplicación de la multilateralidad impuesta por el tratado Centromérica-EE.UU.
El español Grupo Calvo tiene en El Salvador una planta de procesamiento de atún, desde la cual exporta -entre otros destinos- a Costa Rica, pagando en la aduana costarricense aranceles del 15% hasta enero del 2009, fecha en que se acogió a los beneficios del CAFTA, pasando a no pagar arancel por el atún en aceite, y 2,2% por el envasado en agua. Esto evidentemente perjudica las ventas locales de la costarricense Sardimar. que protesta señalando que la situación vulnera lo establecido por el Tratado General de Integración Centroamericana, dado que Grupo Calvo opera en zona franca en El Salvador, estando exento de la mayoría de impuestos nacionales y municipales, lo que considera un subsidio encubierto.