¿Qué opina el FMI de Guatemala?

Reconoce los esfuerzos en el combate a la corrupción y la resistencia de la economía a la crisis política de 2015, pero señala que aún existen vulnerabilidades en el sistema financiero.

Miércoles 1 de Junio de 2016

Del reporte Artículo IV del Fondo Monetario Internacional:

Esta nota resume los hallazgos y recomendaciones preliminares de la misión que visitó Guatemala del 18 al 31 de mayo para realizar la Consulta del Artículo IV de 2016. La misión agradece a las autoridades guatemaltecas por su sobresaliente cooperación y diálogo franco.

Contexto y enfoque de la consulta

1. La consulta sobre el Artículo IV se realizó en la coyuntura de un combate sin precedentes contra la corrupción e impunidad en Guatemala. Los esfuerzos de la nueva administración y el organismo legislativo se enfocan en mejorar la gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas tras la crisis política de 2015. Los cambios legislativos adoptados recientemente, incluidos los de la Ley de Contrataciones del Estado, las leyes orgánicas del Congreso y el Ministerio Público y la Ley Electoral y de Partidos Políticos son hitos importantes en este sentido. Las reformas legislativas que están en marcha, incluida la Ley de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), los cambios constitucionales para fortalecer el sistema judicial y las leyes del servicio civil impulsarán aún más este esfuerzo, así como una aplicación mas estricta del estado de derecho. En el área de gobernanza económica, la asistencia técnica del FMI sobre administración tributaria y transparencia fiscal ayuda a encaminar los pasos siguientes en estas reformas. En este contexto, la consulta centró su atención en el debate sobre las políticas necesarias para conservar la estabilidad macroeconómica, a la vez que se buscan reformas institucionales que apoyen un mayor crecimiento económico e inclusivo en el largo plazo.

Evolución reciente, perspectiva y riesgos

2. La evolución económica desde la consulta del Artículo IV realizada en 2014 ha sido positiva.

• La economía guatemalteca resistió bien la crisis política de 2015. El crecimiento permaneció robusto; la posición externa mejoró; el tipo de cambio y los indicadores financieros permanecieron estables; y el índice de confianza se recuperó rápidamente. Sin embargo, los ingresos fiscales cayeron, lo que provocó un recorte en el gasto del gobierno. El historial sólido de política fiscal y monetaria de Guatemala contribuyó a mantener esta estabilidad macroeconómica.

• El crecimiento económico ha seguido siendo robusto. La economía guatemalteca ha estado creciendo levemente por encima de su potencial y la brecha del producto está cerrada. El crecimiento permaneció en 4.1 por ciento en 2015, a pesar de la desaceleración del consumo e inversión públicos durante la crisis política. El consumo privado se elevó como consecuencia de los precios más bajos de los derivados del petróleo y mayores remesas, mientras que la tasa de desempleo permaneció baja, en alrededor de 3 por ciento.

• La inflación se encuentra cerca del centro de la meta. La inflación se mantuvo por debajo del rango de 4±1 por ciento durante la mayor parte de 2015, impulsada por precios de los derivados del petróleo más bajos, pero se elevó por encima del centro del rango a inicios de 2016, debido a un incremento en la inflación de los precios de los alimentos, particularmente en las áreas rurales. Los precios de los alimentos fueron impulsados tanto por presiones de demanda, incluido un fuerte influjo de remesas, como por choques de oferta (relacionados con el clima). La inflación subyacente se desaceleró por debajo del rango objetivo, lo que probablemente refleja efectos de segunda vuelta de los precios más bajos de los derivados del petróleo, así como el impacto de una apreciación del tipo de cambio.

• La balanza de pagos mejoró de manera sustancial en 2015, lo que dio como resultado una posición externa moderadamente más fuerte de la esperada por los fundamentos y las políticas deseables. El déficit en cuenta corriente se redujo de 2 a ¼ por ciento del PIB como consecuencia de los bajos precios internacionales del petróleo y remesas robustas. El déficit se vio sobrefinanciado por la Inversión Extranjera Directa (IED) y los préstamos del sector público, lo que dio lugar a la acumulación de reservas monetarias internacionales, siendo éstas equivalentes a 4.2 meses de importaciones al final de 2015. La posición externa es moderadamente más fuerte que el nivel que es congruente con los fundamentos y las políticas deseables—debido en parte, al déficit fiscal relativamente bajo—lo que sugiere que Guatemala no enfrenta serios problemas de competitividad. Sin embargo, señales de debilidades estructurales de competitividad, como poco capital humano y físico, así como niveles altos de delincuencia y corrupción, resaltan la necesidad de abordar las rigideces estructurales para ayudar a acelerar la respuesta económica a los choques y restaurar el equilibrio externo.

• El déficit fiscal cayó por debajo de la meta presupuestaria de 2 por ciento del PIB en 2015 y la deuda pública permanece baja. Una deficiencia en los ingresos de 1¼ por ciento del PIB se vio compensada por recortes aún mayores en el gasto, impulsados, en parte, por los atrasos en los desembolsos de los préstamos multilaterales. Como resultado de ello, el déficit fiscal en 2015 resultó ser ½ por ciento del PIB más bajo que lo presupuestado. La deuda pública, en 24 por ciento del PIB, se encuentra entre las más bajas de la región, pero es moderadamente alta en relación con los ingresos fiscales.

• La tasa de interés de política monetaria se ha reducido y el tipo de cambio ha permanecido estable. El Banco Central redujo la tasa de interés líder en 2014-2015 en 200 puntos básicos, situación enmarcada en un descenso en la inflación. El tipo de cambio ha permanecido en general estable respecto al dólar de los Estados Unidos, con alguna participación del Banco Central para moderar la volatilidad. Con la regla de participación, el margen de fluctuación de dicha regla se amplió levemente en 2015 como parte del proceso gradual hacia una mayor flexibilidad del tipo de cambio.

• El sistema financiero parece sólido, aunque persisten las vulnerabilidades. El crédito se amplió rápidamente en 2015, inclinado hacia préstamos en moneda extranjera. Sin embargo, el crecimiento de estos últimos se ha desacelerado actualmente al finalizarse proyectos importantes de electricidad, financiados con préstamos en moneda extranjera. Los bancos cumplen con las normas reglamentarias de capital, aunque el capital es bajo de acuerdo a niveles regionales. También tienen suficiente holgura de liquidez, pero la dependencia en la financiación extranjera ha seguido creciendo, con los pasivos bancarios extranjeros en uno de los puntos más altos en la década y entre los más altos de la región. La tenencia relativamente alta de bonos del gobierno es otra fuente de vulnerabilidad. Los balances generales del sector privado parecen saludables, con los préstamos en moneda extranjera concentrados en el sector empresarial.

• El avance hacia los objetivos sociales ha sido limitado. Solo una cuarta parte de los objetivos cuantitativos de las Metas de Desarrollo del Milenio para 2015 se cumplieron; además, ninguna de las metas de la población rural e indígena se cumplieron. Es más, se ha producido la reversión de la tendencia descendente en la pobreza extrema y la inscripción escolar. Los ingresos fiscales y la necesidad de una estrategia integral para abordar los desafíos sociales siguen siendo obstáculos cruciales para avanzar hacia las nuevas Metas de Desarrollo Sostenible.

3. La perspectiva macroeconómica permanece benigna.Se prevé que el crecimiento retorne a su tasa tendencial de 3¾ por ciento en 2016 y se eleve gradualmente a 4 por ciento en el mediano plazo, como resultado de las medidas para incrementar la transparencia y la eficiencia del gasto público. Se espera que la inflación permanezca dentro del rango meta del Banco Central. Se proyecta una ampliación del déficit en cuenta corriente a 1½ por ciento del PIB en el 2021, impulsada por una alza gradual de los precios de los derivados del petróleo y una fuerte demanda interna, pero será financiado por la IED. Se proyecta que las reservas monetarias internacionales sigan siendo adecuadas. Se espera que el déficit fiscal se mantenga estable en 1½ por ciento del PIB en 2016 y que esté alrededor de este nivel en el mediano plazo.

4. Sin embargo, los riesgos se inclinan a la baja. El crecimiento se podría ver afectado de manera negativa por una desaceleración inesperada en el crecimiento mundial o por la normalización de la política monetaria de los Estados Unidos si fuera acompañada de episodios extremos de volatilidad financiera. Esto último también podría elevar los riesgos de refinanciación bancaria y el riesgo crediticio de los prestatarios no generadores de divisas si fueran acompañados de una depreciación sustancial de la moneda respecto al dólar de los Estados Unidos. De manera inversa, si continúa la apreciación multilateral en línea con el dólar, podría tener incidencia en la competitividad. También existen riesgos a la baja de posibles reducciones en la provisión de servicios financieros por parte de los bancos globales como parte de sus estrategias de contención de riesgos. Del lado interno, la falta de credibilidad en solucionar la crisis en la SAT y otras debilidades institucionales, así como la falta de mayor inversión en capital físico y humano, o no elevar el gasto en seguridad y en programas sociales, podría seguir dificultando el crecimiento económico inclusivo.

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